Cierta vez un lobo,
después de capturar a un carnero en un rebaño, lo arrastraba a su
guarida. Pero un león
que lo observaba, salió a su paso y se lo arrebató.
Molesto el lobo, y
guardando prudente distancia le reclamó: “¡Injustamente me arrebatas lo que es
mío!”
El león, riéndose, le
dijo: “Ajá; me vas a decir seguro que tú lo recibiste buenamente de un amigo”.
Moraleja: Lo que ha
sido mal habido, de alguna forma llegará a ser perdido.
Fábula de Esopo
Sumergidos como
estamos en medio de una sociedad que está dispuesta a hacer lo que sea por
alcanzar el éxito personal, esta fábula de Esopo nos recuerda que en la vida no
podemos andar de esa manera.
La Biblia nos
recuerda que habremos de cosechar lo que hayamos sembrado… algo que, en la
práctica, muy pocas personas parecen aceptar.
